viernes, 1 de noviembre de 2013

Tenemos un planeta, reducido o amplio según las escalas o las miradas, pequeño para el universo grande para nosotros; pero en cualquier caso, único. Un planeta magnífico, que nos ofrece los recursos necesarios para la vida y que nos permite moldearlo y utilizarlo  pero que es único, finito y frágil. Y lo peor, no podemos comprar otro si arruinamos este.

Aquí, un perfecto ejemplo de cómo ha ido del retroceso de los glaciares uno de los paisajes más impresionantes que existen; estos son los glaciares de Marfil en Nueva Zelanda:


Diferentes fotografías tomadas en 1938, 1998 y 2005 respectivamente donde se evidencia una notable reducción de la masa glaciar en consecuencia a aumentos de las temperaturas. Todo como consecuencia del famoso: Calentamiento global.

El calentamiento global es un fenómeno mundial que atribuye sus efectos a las incesantes y exageradamente abundantes emisiones de dióxido de carbono (CO2) provenientes en su mayoría de los complejos de fabricación y manufactura de productos comerciales. Se trata de aumento de la temperatura media global, de la atmósfera terrestre y de los océanos causada principalmente por el, también conocido, efecto invernadero en el cual determinados gases, que son componentes de la atmósfera terrestre, retienen parte de la energía que la superficie planetaria emite por haber sido calentada por la radiación solar.

Aquí, un registro de los niveles de temperatura que ilustra muy bien los efectos consecuentes y progresivos que conlleva: 


Grandes y quizás irremediables consecuencias nos esperan si no somos capaces ni siquiera de combatir en un porcentaje significativo las emisiones de dióxido de carbono, principal causa del efecto invernadero.


Referencias:
http://es.wikipedia.org/wiki/Calentamiento_global
http://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_invernadero
http://www.ub.edu/geocrit/-xcol/36.htm

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